BREVE HISTORIA DE LA SEDUCCIÓN

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TIPOLOGÍA DE SEDUCTORES

Afrodita.
Desprende sensualidad, que ofrece a hombres serios, protectores. Desea seguridad y sentirse mimada. Su emotividad fluctúa entre la risa y el llanto. El seducido siente que se afianza su imagen de hombre sexualmente poderoso. Para seducirla se le debe ofrecer lealtad, seguridad y optimismo.
El vividor.
Busca aventuras y ofrece una pasión desbordante a mujeres un poco inseguras y maternales. Para ello las agasaja con ardor. Es narcisista, pero con problemas de autoestima; por ello necesita admiración. Para conquistarle hay que admirarle y ayudarle a encauzar sus emociones.
El rescatador.
Es el ángel que soluciona todos los problemas, ofreciendo ayuda y generosidad. Buscan personas caóticas, despistadas y con baja autoestima. Le motiva el sentirse indispensable. Para seducirles hay que admirar su ayuda y ayudarle a dedicarse tiempo a sí mismo.
El artista.
Creativo y romántico, busca personas sensibles a la belleza, a las que impacta con su genialidad. Quiere sentirse especial y por ello hay que respetar su idealismo, valorando su autenticidad.
El cautivador.
Alegre y de verbo ágil, es el rey de la empatía que busca personas rígidas y autoexigentes que precisan positivismo. Disfruta de la vida y para conquistarle hay que evitar mostrarse infeliz y no criticar a nadie.
El intelectual.
Ofrece sabiduría a cualquiera que quiera estímulos intelectuales. Son muy selectivos y dan a entender que no necesitan al otro. Para conquistarlos hay que respetar su espacio y soledad y no abrumarle con exigencias emocionales.
El encantador.
Es el oasis de la tranquilidad y la afabilidad, del apoyo y la falta de pretensión, sobre todo con personas con problemas de estrés. El encantador no discute y alimenta la autoestima del contrario. Le motiva sentirse cómodo.
El líder.
Para ser líder y seductor hay que tener carisma. Ofrece protección y decisión a personas que necesitan sentirse integradas en un grupo. Para ello muestra una gran seguridad y energía, motivado por el control y el dominio de su espacio y las personas que le rodean. El seducido deja la responsabilidad en sus manos y debe evitar el engaño, algo que no soporta un líder.
El divo.
Es el estilo, el ‘glamour’ sin esfuerzo aparente, con el que atrapa a personas abrumadas por la rutina. El divo se muestra etéreo, insinuante y distante y busca la perfección. Para atraerle hay que animarle a no tratarse con tanta dureza, hacerle disfrutar con pequeños placeres de la vida imperfecta.

(La psicóloga Alejandra Vallejo-Nájera en su libro ‘Psicología de la seducción’)

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