EL TÚNEL – ERNESTO SABATO – UNA OBRA LATINOAMERICANA DE TALLA UNIVERSAL

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EL TÚNEL – ERNESTO SABATO
PARA LEER ESCUCHANDO: Descargar EL TÚNEL en pdf: http://www.itvalledelguadiana.edu.mx/librosdigitales/Ernesto%20S%C3%A1bato%20-%20El%20T%C3%BAnel.pdf

“EL TÚNEL” O LA IMPOSIBILIDAD DEL ENCUENTRO HUMANO

El Túnel y su autor Ernesto Sábato son tal vez, como vulgarmente se dice, un par de íconos de la literatura latinoamericana, dentro de los cuales también se pueden nombrar a autores de la talla de Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa, Mario Benedetti o el mismísimo Jorge Luis Borges. El Libro de Sábato que visitamos hoy está protagonizado por Juan Pablo Castell, un pintor que escribe su propia historia.

Empieza el relato confesando que mató a María Iribarne, de quien estaba profundamente enamorado. A través de este personaje, Sábato realiza grandes aseveraciones, por ejemplo “De la vanidad no digo nada: creo que nadie está desprovisto de este notable motor del Progreso Humano” para el autor, todos los hombres son vanidosos y aunque traten de ser modestos siempre ha de moverlos el ego. Castell se decide a escribir la historia de su crimen con la esperanza de que alguien comprenda sus motivos. Está convencido de que nadie lo entenderá, salvo la misma mujer que asesinó.

Aquí radica uno de los grandes temas de la novela. El texto plantea la imposibilidad de entendimiento entre los hombres y la desolación que provoca la soledad entre individuos que no logran comunicarse en lo profundo, llenos de obsesiones y traumas. La configuración de personajes infelices y confundidos que elucubran ideas más allá de la sanidad mental y lo socialmente razonable.

Castell conoció a María en una exposición de pintura donde presentaba un cuadro llamado “Maternidad”. El cuadro mostraba una mujer mirando jugar a un niño, pero arriba, a la izquierda, a través de una ventana se veía a una mujer que miraba el mar, como esperando algo, una escena que sugería soledad absoluta y desasosiego. Nadie se fijaba en esa pequeña escena del cuadro excepto María, muchacha que miró fijamente el detalle del cuadro. Castell supuso que estaba conectado a esa mujer y que ella comprendía su alma y mensajes.

En adelante se vuelve todo más intrincado, porque María está casada con un hombre ciego y mayor llamado Allende, y además vive un triángulo con un tercer hombre. Ellos se conocen y él no tarda en quedar prendado de esta misteriosa mujer que lo ve como a un hermano, pero con el cual tiene buenas conversaciones sobre la condición humana.

No tardan en suscitarse una serie de malos entendidos y disgustos entre ellos y las continuas persecuciones del pintor que quisiera vivir adherido a María. Así conoce al marido mayor y pronto a Hunter, a quien supone el amante, con quien María se reúne en una parcela en las afueras de la capital. Juan Pablo comienza a sentir que ella le oculta cosas. En su casa le escribió una carta a María en donde dice que no entiende cómo podía estar con él, con Allende y con Hunter al mismo tiempo. Pronto se arrepiente y trata de recuperarla, pero en el correo no aceptan devolvérsela.

Tras una serie de encuentros fallidos Castell da un ultimátum a María y va a su encuentro en la estancia donde ella esta con Hunter, termina matándola no sin antes tener unos diálogos sangrantes y memorables con una tormenta monstruosa de escenario propicio para la catástrofe. Después de eso Juan Pablo le confiesa a Allende, el marido ciego, lo que ha hecho y se entrega a la policía. Allende al poco tiempo también se suicida. Finalmente el relato lo hace desde la cárcel como un gran racconto pulcro y meditado en la distancia.

Una obra latinoamericana de talla universal.

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