“El YO como género literario”

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Como escribir TUS experiencias personales para ayudar a otros
Tips para escritores exitosos
A mediados del siglo pasado (1950) comenzó a considerarse un nuevo género literario, el “YO”, es decir una forma de escribir donde el autor del libro es el protagonista de la narración. Hasta ese momento las autobiografías eran solo libros de anécdotas, historias personales que incluían la relación del escritor con algún acontecimiento histórico. El icono de este tipo de libros fue “El Diario de Ana Frank”, donde la pequeña autora cuenta su visión del mundo, desde un altillo, donde estaba refugiada para escapar de las aberraciones nazis.
A partir de ese momento, los escritores, críticos y editores “descubrieron” el género del “YO”, comprendiendo que tiene un tratamiento del discurso artístico, estético y ético muy relevante, con un estilo particular, ya que está basado en un hecho real, según la visión del autor, por supuesto con intencionalidad y con representación del relato en primera persona, aunque en muchos casos roza más lo ficcional que lo real.
Por supuesto que en este “nuevo” genero se englobó a todas las formas de escribir en primera persona, que incluye memorias, autobiografías, diarios, epistolarios y algunos libros de autoayuda, incluso en la actualidad se incluye en este género las recopilaciones que hacen alguno periodistas de los artículos que publicados y luego transformados en libros.

El YO y la memoria.
La memoria es un sistema dinámico que guarda y transforma las realidades pasadas en un imaginativo presente, nada fue como lo recordamos, la memoria nos traslada a un mundo que recordamos en un cincuenta por ciento y recreamos en otro cincuenta por ciento, a esto debemos sumar la creación literaria, que representa y reinterpreta esos sucesos a través de lenguajes diversos, para configurar los mundos imaginarios que hacen pie en la realidad empírica.
Las neurociencias descubrieron que la memoria no es un almacén donde guardamos recuerdos, sino que es un lugar donde esos hechos del pasado se renuevan continuamente, se rectifican, eso ha dado pie a nuevas teorizaciones sobre los recuerdos que guardamos sobre nuestro pasado.
Recordar es representar la realidad, traer al presente hechos y emociones, o sea, crear espacios temporales pasados, que fueron fijados en nuestra mente por hechos importantes para nosotros, pero no así para el resto de las personas que los vivieron, incluso, tal vez para los otros los hechos fueron diferentes, y no se desarrollaron ni finalizaron de la misma forma que nosotros los recordamos.
Escribir sobre nuestras experiencias personales es casi una toma de posición frente a la vida, no es solamente un entretenimiento ni es una forma lúdica de escribir, escribir sobre nuestras vivencias es generar y transferir conocimientos que pueden ser de gran utilidad a cualquier otra persona, es relatar como logramos quitar las piedras de nuestro camino, las mismas piedras que ahora están en el camino de otros y les impiden avanzar.

El YO y el género literario
El género del YO abarca el teatro, la narrativa, la poesía, el ensayo, el cuento, la novela y cualquier forma de volcar nuestra memoria en las letras. Debemos tener en claro que la autobiografía es un relato retrospectivo que una persona decide hacer de su pasado, sin importar si SU pasado es relevante para el resto. En la antigüedad solo una persona escribía su autobiografía cuando ocupaba un cargo destacado y consideraba que tenía que dejar un legado de su actuación, o quería dar alguna explicación sobre lo que había hecho, porque su historia se relacionaba directamente a hechos históricos, que debían aclarase. Hoy todos podemos y debemos escribir una autobiografía, para que nuestra memoria y vivencias individuales no desaparezcan con nuestro cuerpo.
Al publicar nuestras memorias transformamos ese individualismo en colectivismo, es decir que nuestra memoria personal pasa a ser un hecho colectivo, y la memoria colectiva es una construcción social, que se genera a partir de un hecho que se va transmitiendo en forma oral y/o escrita, y se fija a través de medios que no son estrictamente literarios, que va configurando un ideario que los demás heredaran, es decir que cada vez que alguien escribe sobre sus vivencia y experiencias alimenta esa memoria colectiva, ayudando no solo a quien lo lee, sino a quien recibe el mensaje de alguna forma, por vía oral o reescrita.
Como vemos la literatura, memoria y representación del pasado no demuestran que “Todos tenemos un libros adentro” es nuestra obligación dejarlo salir… Si deseas integrarte a un Equipo Creativo para escribir TU libro, te espero en… www.escribirtulibro.com/autor

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