ERNESTO SÁBATO (SOBRE HÉROES Y TUMBAS 1)

0
5

Considerada la mejor novela argentina del siglo XX, Sobre héroes y tumbas, de Ernesto Sábato, es una obra de profunda introspección psicológica, como todas las del autor de El túnel (1948), que indaga en los conflictos internos de unos personajes y un país, Argentina, llenos de contradicciones. La novela intercala múltiples historias que se desarrollan a muchos años de distancia y tienen protagonistas muy diferentes, desde mediados del siglo XIX (con el golpe del general Lavalle y el enfrentamiento entre los unitarios y los federales de Rosas) hasta cien años más tarde (durante el peronismo), pero el nexo que las une todas es la historia terrible de una familia de la oligarquía argentina venida a menos, los Vidal-Olmos, contada a través de su último representante, la joven Alejandra. O a través del recuerdo que Alejandra deja en Martín, especialmente, ya que desde la primera página sabemos que Alejandra se suicida, doblegándose a aquel instinto natural de su familia que los lleva inevitablemente a la locura, la desesperación y la infelicidad.

El desenlace, pues, lo conocemos ya desde la primera página, con esa “Nota preliminar” donde Sábato casi nos lo explica todo (si leemos con atención), aparentemente sin decir nada.

Ernesto Sábato (1911-2011). En tiempos de estudiante se afilió al Partido Comunista, en el que ocuparía diversos cargos y que años después, abandonaría. Se licenció y doctoró en Ciencias Físicas en la Universidad Nacional de La Plata, y marchó a París, al Instituto Curie mediante una beca, y allí compartió sus inquietudes literarias con miembros del movimiento surrealista. Después marchó a Estados Unidos, permaneciendo un año en el Instituto Tecnológico de Massachussets, regresando a Argentina en 1940 ejerciendo como profesor de Física en la Universidad Nacional de La Plata, hasta 1943 año en el que abandonó la ciencia para dedicarse exclusivamente a la literatura. Publicó en la revista Sur y colaboró con el diario La Nación y fue director de Relaciones Culturales en el Ministerio de Asuntos Exteriores. Continuó años con su carrera literaria hasta que la ceguera le impidió la lectura y la escritura. Ha sido acreedor de numerosos premios y honores, y en el año 1984, recibió el Premio Miguel de Cervantes.

PUBLICIDAD

Dejar respuesta