ERNESTO SÁBATO (SOBRE HÉROES Y TUMBAS 4)

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¿DE QUÉ TRATA LA NOVELA?

Habemus Buenos Aires + chica de familia de rancio abolengo en horas bajas llamada Alejandra con tendencia a la locura y nefasta relación con su padre + joven llamado Martín, héroe por excelencia de la trama, hijo de padres viva-la-vida enamorado de Alejandra hasta las trancas + últimos años del peronismo + maligno padre de Alejandra, turbio hasta decir basta + El Informe de Ciegos, documento excepcional que prueba que los ciegos son unas criaturas subterráneas y demoníacas que se quieren hacer con el mundo. Y también hay toda una red de túneles bajo la ciudad de Buenos Aires por donde las criaturas de la Conspiración que denuncia esta novela maquinan sus maldades.

Ernesto Sábato Ferrari (nada que ver con la casa automotriz), nació en Rojas, una ciudad de la provincia argentina de Buenos Aires, que a la sazón contaba con no más de 5.000 habitantes, el 24 de junio de 1911. Fue el décimo de los once hijos que don Francisco Sábato y doña Juana María Ferrari (inmigrantes italianos) trajeron a este valle de lágrimas, y se llamó Ernesto porque sus papás decidieron perpetuar en él a Ernestito, su noveno hijo, muerto un poco antes de nacer él.

Nació un 24 de junio, como nuestra madre y abuela, y como ella sin movimientos telúricos ni estrellas fugaces que anunciaran su llegada a este purgatorio. Parece eso sí, que desde que fue arrojado de la cálida cueva de su madre a las inclementes temperaturas de la sala de hospital, Ernestito se sintió incómodo en la vida y decidió ser bastante crítico con todo. Por ello no resulta extraño que sus más íntimos reconozcan que desde niño fue siempre reconcentrado y algo cohibido. Su mal humor, a veces incontenible, y la aguda virulencia con que de vez en cuando sazona sus argumentos, esconden una timidez adquirida, pues su infancia, dicen, fue cerrada, gris y careció de las satisfacciones que cierta exaltación salvaje da a la niñez. Se pasaba las horas con la nariz contra la ventana, mirando a los chicos de su edad tirar trompo, correr, remontar barriletes.

Para él mismo y para los demás, Ernestito fue un niño problema. ¡Pues claro, con semejante talento y energía y medio amarrado! Quizás por eso, quien conozca su obra ha de recordar que su humor es ácido, algo perverso y a menudo hiriente.
(…)
En 1989, recibió en Israel el Premio Jerusalén. El mismo año fue nombrado Doctor honoris causa por la Universidad de Murcia, España; en 1991 por la Universidad de Rosario y la Universidad de San Luis de Argentina, y en 1995 por parte de la Universidad de Turín, Italia. El 21 de diciembre de 1990, en su casa de Santos Lugares, se casó por iglesia con Matilde Kusminsky-Richter. La ceremonia fue oficiada por Monseñor Justo Laguna y Monseñor Jorge Casaretto.

En 1995 murió su hijo Jorge Federico en un accidente automovilístico. En 1997 recibió el XI Premio Internacional Menéndez Pelayo. El 30 de septiembre de 1998 falleció su esposa, Matilde Kusminsky-Richter. Ese mismo año publicó sus memorias bajo el título de Antes del fin y el 4 de junio de 2000 publicó La Resistencia en la página de Internet del Diario Clarín, convirtiéndose de esta manera en el primer escritor de lengua española en publicar un libro gratuitamente en Internet antes que en papel. La edición en papel fue lanzada el 16 de junio.

Se retiró a su casa en Santos Lugares, Provincia de Buenos Aires, donde se dedicó a la pintura, ya que por prohibición médica no podía leer ni escribir. Desde hacía algunos años sufría quebrantos de salud y no concedía entrevistas. Una bronquitis severa puso fin a sus días.

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