ISAAC ASIMOV (LOS ENIGMAS DE LOS VIUDOS NEGROS: EL TRIPLE DIABLO)

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Isaac Asimov nació en la localidad de Petróvichi, URSS, el día 2 de enero de 1920. Sus padres, también de nacionalidad rusa, se trasladaron a Nueva York en el año 1923, concretamente al barrio de Brooklin, donde el padre empezó a regentar varias tiendas de golosinas.

Compaginó sus estudios con el trabajo en dichas tiendas, donde también vendían revistas de ciencia-ficción, lo que provocó su afición a las mismas. Durante su adolescencia ya empezó a colaborar en alguna revista con relatos sobre el tema.

Estudió Bioquímica, graduándose en la Universidad de Columbia a la edad de 19 años, y realizando luego un postgrado en química. Marchó más tarde a Filadelfia, donde obtuvo un trabajo como investigador en la Marina, trabajo que continuó desempeñando durante la Segunda Guerra Mundial.

Consiguió el doctorado en química, y con él una plaza de profesor asociado en la Universidad de Boston. En estos momentos la obra escrita de Isaac Asimov era ya extensa, e incluso ganaba mucho más dinero con ellas que enseñando en la universidad, aunque no la abandonó, a pesar de que no le concedieron una plaza titular hasta 1979.

Isaac Asimov murió el día 6 de abril de 1992 por un fallo coronario.

Era un hombre humanista y progresista. Muy preocupado por temas ecológicos, la última obra que escribió, “La ira de la Tierra”, versó sobre el calentamiento global y la capa de ozono.

Por lo que más se le conoce es por sus obras de ciencia-ficción, que empezó con relatos cortos, para seguir luego con obras ya más extensas, destacando de manera especial su “Trilogía de la Fundación”. Destacable es también, sus “Tres leyes de la robótica”, que formarán ya parte para siempre de la ciencia-ficción. Es notable que, incluso, algunos términos inventados que usó en sus novelas han pasado a formar parte ya de los diccionarios, como la “psicohistoria”.

Otras obras suyas destacables en el campo de la ciencia-ficción son “Un guijarro en el cielo”, “El sol desnudo”, “Las bóvedas de acero”, “El fin de la eternidad”, “Robots e Imperio”, “Sueños de robot”, o “Los límites de la Fundación”, entre muchas otras.

No podemos dejar de lado su faceta de científico, diciendo que escribió también algunas obras de divulgación, que destacan por su lenguaje sencillo y próximo, que las hace entendibles para todo tipo de lector. Entre otras, escribió “100 preguntas básicas sobre la ciencia”, “La estrella de Belén y otros ensayos científicos”, “El cometa Halley” o “¿Hay alguien ahí?”.

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