“La Poesía Erótica”… Hoy en Cómo Escribir en Verso.

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La poesía erótica es un género literario en el cual los textos se relacionan, directa o indirectamente, con el erotismo y el sexo.
Es posible encontrar fragmentos claramente eróticos en obras como el Quijote de Cervantes o el Ulises de James Joyce, sin que por ello se considere a estas obras dentro del género.
Ya en el Antiguo Egipto, se redactaron tratados poéticos acerca del sexo, como por ejemplo en el papiro de Turín o el papiro de Leide, donde se propone la “confección de una imagen del amor”.
La poesía antigua relativa al erotismo se caracteriza principalmente por la unión entre lo divino y lo terrenal. Son frecuentes las alusiones a los dioses y los cultos a la fecundidad. Los primeros escritos eróticos en la Antigua Grecia, datan del año 400 a. C., cuando el dramaturgo Aristófanes escribió la obra de teatro Lisístrata. Alrededor del año 300 a. C. son los obscenos poemas satíricos de Sotades, que llegaron a acarrearle la prisión por las críticas hacia la unión de Ptolomeo con su hermana Arsinoe.
La Antigua Roma también es rica en poesía erótica, cultivado entre el siglo II a. C y principios del siglo I. A esta época pertenecen los Priapeos o Priapeya, una serie de poemas acerca del dios Príapo. Aparte de los acercamientos al género de autores como Marcial, Juvenal, Plauto, Catulo y Horacio, caben destacar El arte de amar, de Ovidio, El Satiricón, de Petronio y El asno de oro, de Apuleyo, como obras más relevantes de la época.
En la Antigua China, durante el período Han (alrededor del año 200 a. C.) circularon diálogos en verso, entre un Emperador y sus profesores sexuales.
En el siglo IV, apareció en la India el Kámasutra, el más famoso y universal de los manuales de sexualidad, escrito por Mal-la Naga Vatsiaiana como un texto religioso dirigido al pueblo.
Procedente del Oriente medio musulmán es la obra medieval Las mil y una noches, del siglo IX, en la cual se trata el tema de la infidelidad.
De origen musulmán es El jardín perfumado, de Cheik Nefzaoui y el Ananga Ranga, de Kalyana Malla.
Giovanni Boccaccio fue el autor del Decamerón (1353), obra que narraba las hazañas de los monjes seduciendo monjas en los conventos. Luego llegó Libro de buen amor del Arcipreste de Hita, donde el autor narra los hechos de su vida amorosa durante la Baja Edad Media. Por supuesto no podemos olvidar a Quevedo y Góngora.

Poema de maestro Ariel Brandon Londoño
de su libro Destellos del Ocaso
“El ojo postizo”

Del tuerto su postizo que está flojo
un vaso es portador de aquella pieza,
dispuesto en un charol sobre la mesa
se deja por la noche en buen remojo.
Con sed se nos despierta y con arrojo
el vaso se lo bebe con presteza,
de pronto al deglutir se despereza,
de ahogarse a poco estuvo con el ojo.

El buen facultativo que es baquiano
separa los cachetes, mira el ano
allí encontrar el ojo se prevé.
Y dice al ver el ojo en la salida…
yo he visto muchos culos en la vida
pero éste es el primero que me ve.

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