Ni me encuentro, ni quiero que me busques – Marta Aguadero

0
181

¡Hola mariposas! Dios, siento que han pasado varias vidas desde la última vez que os escribía y en realidad no ha sido así, pero han ocurrido tantas cosas maravillosas que no sé por donde empezar.

Madrid. Estoy enamorada de ti. Lo de hace una semana fue especialmente mágico, la gente fue especialmente mágica y hasta yo me sentí poseedora de su magia por las calles. Me muero de ganas de repetirte.

Y la segunda noticia… ¡tengo un libro! Bueno, pseudolibro. Es autoeditado, pero le voy poniendo alas para que vuele a muchos sitios. Si estáis interesados en tenerlo, mandadme un email a martaaguadero@hotmail.com con el asunto UBUNTU y me preguntáis todo lo que queráis saber sobre él.
Os beso muy fuerte con lengua.

(El vídeo es de la preciosa de Alba, que ya la estoy echando de menos)

twitter: @mullingarsm

blog: http://diecinuevelineas.blogspot.com

instagram: @martaagvi

texto:

El otro día me puse a pensar en si me seguirías odiando
y caí en la cuenta de que para hacerlo
primero tendrías que acordarte de mí.
Menudo golpe más tonto.
Voy dando vueltas en círculos
porque evito el encontrarme contigo al girar la esquina.
Te imagino en bajito
no vaya a ser que despierte al pasado,
y me torno gata;
no por tener el placer de morir más veces contigo,
sino por disponer de más vidas para darme cuenta
de que no merece la pena tropezarse con una piedra
que jamás soñó con ser pájaro.
Y yo aquí.
Escribiéndote a lápiz porque,
en todo lo que a ti se refiere,
siempre fui muy de cometer errores.
Espero que te vaya bien,
que te vayas bien.
Yo nunca supe cómo hacerlo,
ni el momento justo en el que huir,
y ahora no soy capaz de mirarte a la cara
sin ponerme a pensar en la cantidad de veces que te la habría cruzado
después de un robo a beso o muerte.
Pero habría acabado eligiendo beso,
y el golpe se transformaría en caricia
y a Vetusta de fondo
y libertades enjauladas
y yo muy mía y un poco tuya
y la lluvia dándose de hostias contra el cristal
y flores marchitas en tumbas
porque qué coño van a hacer con la vida que desprende una margarita.
Yo ya no quiero que me deshojes.
¿Me quiere,
no me quiere,
me quiso…?
No lo sé.
Pero tengo unos pétalos demasiado bonitos
como para perderlos con absurdas supersticiones.

PUBLICIDAD
Compartir
Artículo anteriorNOVEDADES JUVENILES – octubre 2015
Artículo siguienteGrito

Dejar respuesta