PARA TERMINAR CON EL JUICIO DE DIOS – ANTONIN ARTAUD – AUDIO ORIGINAL

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PARA TERMINAR CON EL JUICIO DE DIOS – ANTONIN ARTAUD – OBRA RADIOFÓNICA

La transmisión está compuesta por una serie de textos que Artaud concibió para el evento, dictados a una secretaría puesta a su disposición por la Radiodiffusion Française en Noviembre de 1947. El montaje puede ser separado de la siguiente manera:

1 Texto Introductorio 0:37
2 Efectos de sonido que se pierden en el texto por María Casares 10:56
3 TUTUGURI La ceremonia del sol negro 11:18
4 Efectos de sonido (Xylófonos) 15:03
5 Buscando la fecalidad (por Roger Blin) 15:24
6 Efectos de sonido, golpes e intercambios entre Roger Blin y Artaud 20:03
7 El problema que se presenta es que… (por Paule Thévenin) 22:12
8 Efectos de sonido y mi llanto en la escalera 28:11

Antonin Artaud (nacido en Marsella en 1896 y fallecido en París en 1948) desarrolló, a través de lo que él mismo denominó el Teatro de la Crueldad, una nueva forma de dramaturgia en la que la importancia de la palabra hablada quedaba minimizada. El actor debía dejarse llevar por una combinación de movimientos físicos y sonidos inusuales, en un contexto caracterizado por la eliminación de las disposiciones habituales de escenario y decorados. Una situación, como escribe el teórico Allen S. Weiss, “(…) donde los eventos teatrales no estarían ya subordinados a un texto escrito, como era el caso en el teatro occidental hasta ese momento. Se pretendía que éste (Teatro de la Crueldad) fuera un teatro antinaturalista, antirrealista y antipsicológico, en el que los gritos, los chillidos, los gemidos y todos los sonidos disonantes del cuerpo humano estarían equiparados con la palabra hablada, y donde el lenguaje mismo se utilizaría como una forma de conjuro destinado a crear un teatro de magia dramática y curativa”.

En su base teórica, la propuesta de Artaud se fundamenta en la idea de que el lenguaje limita la capacidad del espíritu para acceder a las sensaciones puras, que se encuentran esclavizadas por el principio de realidad. Para contrarrestar esta influencia, Artaud propone un teatro en el que se elimina todo vestigio del lenguaje, y en el que los actores se expresan mediante movimientos y actos, situados en un escenario casi desnudo. Estas ideas se recogieron, fundamentalmente, en el libro El teatro y su doble, de 1938, y, aunque no pudieron llevarse a cabo en términos prácticos, de una manera consistente, debido a las enfermedades crónicas (físicas y mentales, en parte derivadas de una temprana meningitis ), sí encontraron estas ideas, una plasmación sonora, siquiera parcial y tentativa, en su obra radiofónica Pour en finir avec le jugement de dieu, “Para acabar con el juicio de Dios”, de 1947, de la cual se continúan extrayendo algunos fragmentos.

“Para terminar con el juicio de dios”, fue escrito por Artaud a solicitud de Fernand Poney para ser transmitido por la radio francesa. Artaud, María Casares, R. Blin y P. Thérenin lo grabaron el 28 de febrero de 1947, pero la emisión, programada para el 2 de febrero de 1948 fue prohibida por el director de la radio, Wladimir Porché, escandalizado por la virulencia del texto. Fernand Poney logró que se formara una especie de tribunal (integrado entre otras personalidades por Cocteau, Eluard, René Clair, Callois, etc.) encargado de dar su parecer sobre el poema. El fallo fue totalmente favorable pero, no obstante, el director de la radio mantuvo su veto. Las cartas agregadas posteriormente muestra cuál era la posición de Artaud en este asunto.

También hubo una audición privada en un cine abandonado de París, pero la radiofonía en sí no sería publicada como documento sonoro hasta 15 años más tarde. Artaud moriría ese mismo año (1948) bastante decepcionado por todas estas circunstancias que se daban precisamente cuando por fín creía haberse liberado de 9 años de terror e incomprensión. El estreno radiofónico de Pour en finir avec le jugement de dieu, “Para acabar con el juicio de Dios”, estaba programado para las 22:45 del lunes 2 de febrero de 1948, pero fue suspendido tan sólo un día antes de esa fecha. El director de la radio francesa prohibió la difusión de la pieza debido entre otras cosas, a su contenido escatológico, que se fusionaba con proclamas anticatólicas y antiamericanas.

La censura del trabajo fue la última gran decepción generada a Artaud, quién lo consideraba como “por fin una primera representación del teatro de la crueldad”

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