Punto y Final

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Hubo un día en el que fracasé como persona.
Ese día te vi,
como tantas otras noches,
para poder dormir.
Pero a ti te daban igual
tus sueños y mis pesadillas.

Aquel día fui humana con dolor.
Me hice mujer enfrente de un niño.
Aprendí una carrera entera en menos de una hora.

No intenté levantarme
ni miré al cielo
ni llamé a mi madre llorando.

Me senté a esperar que mi pelo se volviese viejo
y que al levantar los brazos
me colgara el tiempo.

Me moví como se mueven los cangrejos,
hacia atrás y un poco de lado;
pero solo para coger un cigarrillo más.

Me dormí en mitad de una tirita
y dejé que sus pegatinas
se quedaran con lo que sobraba de ti
en mi.
Pero hasta al viento le dio pena llevarse algo tuyo.

Hubo un día en el que realmente sentí que todo había acabado.
Pero ese día no existió más.
Y me quedé pegada
a una sangre que solo era mía.

Siempre creí que tendría que ir a curarte yo a ti.
Que besaría tus heridas
y a veces hasta te abrazaría.

Porque a la buena que fui contigo
ni mis padres la conocen.
A esta que a veces escribe,
ni yo la reconozco.

Creo que una vez que me di cuenta
que fuiste tú quien fracasó conmigo
yo fracasé después.

El día que la tinta dejó de tener importancia
dejé de buscar por qués
y me conformé con los porque sí.

Creo que nos hemos desangrado tanto
que ni nosotros tenemos ya sentido.
Hemos exprimido tanto el
tú eres mío y yo soy tuya
que nos hemos olvidado en otras camas.

Creo que voy a dejar de escribirte
para que así,
ni por error
volvamos a encontrarnos.

Ya lo hemos perdido todo;
ya podemos hacer todo lo que queramos.

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