RAYMOND CARVER (ÁLAMOS)

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Tanto en la poesía como en la narración breve, es posible hablar de lugares comunes y de cosas usadas comúnmente con un lenguaje claro, y dotar a esos objetos, una silla, la cortina de una ventana, un tenedor, una piedra, un pendiente de mujer, con los atributos de lo inmenso, con un poder renovado.

Raymond Clevie Carver, Jr. (25 de mayo de 1938 — 2 de agosto de 1988) fue un escritor estadounidense encuadrado en el “realismo sucio”.

Carver nació en Clatskanie, Oregón y creció en Yakima, Washington. Su padre trabajaba en un aserradero y era alcohólico. Su madre trabajaba como camarera y vendedora.

Estudió bajo la tutela del escritor John Gardner, en el Chico State College, en Chico, California. Publicó un sinnúmero de relatos, narrando la vida de obreros y gente de las clases desfavorecidas estadounidenses, en revistas y periódicos, incluyendo el New Yorker y Esquire. Sus historias han sido incluidas en algunas de las más prestigiosas compilaciones estadounidenses: Best American Short Stories y el Premio O. Henry de relatos cortos.

Carver estuvo casado dos veces. Maryann Burk, su primera esposa, relato su matrimonio en “Así fueron las cosas”. Su segunda esposa fue la poetisa Tess Gallagher. Alcohólico, cuyos efectos se manifiestan en algunos de sus personajes, Carver permaneció sobrio los últimos diez años de su vida. Era un gran amigo de Tobias Wolff y de Richard Ford, escritores de la misma corriente.

En 1988, fue investido por la Academia Americana de Artes y Letras.

Considerado el padre del “realismo sucio”. Los críticos destacan en su obra el minimalismo. Poco antes de su muerte Carver era considerado un escritor de moda, un icono que América. Sin duda era su mejor cuentista, quizá el mejor del siglo junto a Chéjov, en palabras del escritor chileno Roberto Bolaño. Al hilo de esta idea cabe destacar un soberbio cuento dedicado a los últimos días del referido escritor ruso de nombre “Tres rosas amarillas”. El propio autor explicó el porqué su obra narrativa se limitaba a los cuentos en su artículo “Escribir un cuento”.

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