Romeo y Julieta

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romeo-y-julietaNo hay duda de que William Shakespeare es, fue y será, uno de los más grandes escritores que dio la literatura inglesa. Había genialidad en cada una de sus obras, en cada una de sus palabras y, como el gran genio que era, supo describir cada sentimiento del alma humana.

En este año 2016, se cumple el 400 aniversario de la muerte de este grande de la literatura. Hagámosle nuestro pequeño homenaje con una de sus más conocidas obras en la que, como era de esperar, describió a la perfección lo que supone enamorarse por primera vez, y la belleza e inocencia del primer beso.

ROMEO (a JULIETA.): Si mi indigna mano profana con su contacto este divino relicario, he aquí la dulce expiación: ruborosos peregrinos, mis labios se hallan prontos a borrar con un tierno beso la ruda impresión causada.

JULIETA: Buen peregrino, sois harto injusto con vuestra mano, que en lo hecho muestra respetuosa devoción; pues las santas tienen manos que tocan las del piadoso viajero y esta unión de palma con palma constituye un palmario y sacrosanto beso.

ROMEO: ¿No tienen labios las santas y los peregrinos también?

JULIETA: Sí, peregrino, labios que deben consagrar a la oración.

ROMEO: ¡Oh! Entonces, santa querida, permite que los labios hagan lo que las manos. Pues ruegan, otórgales gracia para que la fe no se trueque en desesperación.

JULIETA: Las santas permanecen inmóviles cuando otorgan su merced.

ROMEO: Pues no os mováis mientras recojo el fruto de mi oración. Por la intercesión de vuestros labios, así, se ha borrado el pecado de los míos. (Le da un beso.)

JULIETA: Mis labios, en este caso, tienen el pecado que os quitaron.

ROMEO: ¿Pecado de mis labios? ¡Oh, dulce reproche! Devolvedme mi pecado.

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