Tengo que decirte algo.

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Tengo que explicarte algo:
si no pido deseos en verano es porque estoy endeudada hasta las pestañas, y ya no me puedo permitir jugarme una de ellas para pedir(te).
Tengo una carpeta llena de borradores, palabras que intentaron ser versos y acabaron en un intento vano de hacerte sonreír; una espalda que pide que dibujes letras aleatorias con la yema de tus dedos sobre ella y unos oídos que se hacen los sordos a todo lo que no sea tu nombre.
Mi cabeza ha olvidado el calendario, la lógica y el abecedario si no son las letras que componen tu nombre o los pronombres.
Nadie habla ya de Benedetti cuando es verano, se olvidan de Neruda si no es primavera; pero yo, yo quiero seguir haciendo contigo lo que la primavera hace con los cerezos y quiero que nos busquemos a besos y mordiscos, que la distancia se mida en piel contra piel o en manzanas
mordidas
Quiero pecados compartidos, cicatrices que fueron heridas y han sido curadas con saliva. Quiero llevarte tatuado en el cuello y que mi clavícula pida a gritos uno más de tus besos, cortarme las alas del desamor con tus omoplatos y ahogarme entre toda esa mierda que algunos llaman amor.
Necesito quedarme sin oxígeno debajo de una almohada que no sea la mía, leer el puto horóscopo y reírme de esa mierda de constelaciones por estar pensando en tus lunares.
Que me llamen tuya porque es impensable que sea de alguien más, escribir y que se mueran de envidia.
Quiero, necesito y espero quedar contigo los días impares y leer el periódico para saber qué ocurre fuera de nuestro mundo. Regalarte un billete de ida para que nunca vuelvas
A irte
Y decirte en un mensaje que te quiero, aunque estés en el mismo sofá para luego susurrarte un poema de Salem antes de que me calles de la forma más bonita que sepas, que como dice el maestro:
“Si quieres cabalgar
tocando el horizonte con las manos
más allá de cualquier meta
agárrate
que vamos.”

Y vamos a reinventar un lenguaje para que sea el nuestro, a reconstruir un mundo que no se parezca nada a este, que la realidad es muy fea comparada con cómo es tu sonrisa. Vamos a mezclar París, Madrid, Barcelona y los suburbios de Londres para hacer de estas sábanas un universo paralelo.
Vamos a demostrarles a toda esa gente que no hay historia sin un prólogo, un amor sin batalla, ni vida sin lucha, ni verso sin ti.

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